Indiocanal Omaguaca e indicaciones útiles para futuros canales aborígenes




Indiocanal Omaguaca e indicaciones útiles para futuros canales aborígenes
por Sixto Vazquez Zuleta


Al ritmo que avanza la tecnología, muchos de estos conceptos seguramente van a ser anacrónicos dentro de unos años, ya que parece que dentro de poco televisión, video, teléfono, se digitalizarán y pasarán a formar parte de Internet y los indígenas debemos estar preparados para ello. Son armas que nos ofrece la tecnología y hay que utilizarlas. Ser indio y usar la informática no es contradictorio. Y no lo olvidemos: “Saber y no hacer es peor que ignorar”.

Preliminares Jujuy y Salta son las provincias argentinas con mayor población aborigen, desde siempre históricamente discriminada, invisibilizada y privada de sus derechos a la tierra, la biodiversidad, los recursos naturales y la herencia cultural. Esta presión externa ha ocasionado que su forma de vida, su universo cultural, se haya ido modificando y perdiendo, en un proceso casi irreversible, acelerado a partir de la segunda mitad del siglo pasado, por la irrupción de los medios masivos de comunicación y una educación europeizante. Digo “casi” irreversible, porque entre dichos medios, es indudable que la televisión es el medio de comunicación más poderoso para moldear la opinión pública y, junto con la escuela y la familia, un medio educativo. Por otro lado, no hay canales culturales ni siquiera entre los oficiales. Entonces, el sentido común indica usar la televisión como una contribución para ayudar a detener ese proceso aculturativo. En estos momentos, es el medio con mayor penetración y es sensato usarla para frenar el fenómeno descrito. La ciudad de Humahuaca tiene un alto porcentaje de población aborigen. Otra parte vive en los pueblos del departamento. La señal de Indiocanal Omaguaca cubre toda la ciudad y llega a los pueblos vecinos de Uquía, Coctaca, Hornaditas, Rodero, Varas, Calete, San Roque y Chorrillos, con una población total de alrededor de 15.000 personas, indígenas y no indígenas.

Tipo de señal televisiva A partir de tomar esa decisión, hay que implementarla y el primer paso es elegir el tipo de señal. En la actualidad coexisten dos tipos de televisión: la gratuita por aire o abierta, y la paga o “pay per view”. Esta última, a su vez puede ser por cable o inalámbrica (por satélite). Obviamente, si se quiere llegar a la población indígena, la señal debe ser gratuita. En Jujuy y Salta coexisten: una señal que llega por satélite, numerosos canales de cable en cada ciudad y población de importancia y sendos canales comerciales de televisión por aire en las ciudades capitales. Cabe señalar que un gobierno jujeño colocó repetidoras para que el canal por aire de Jujuy, a pesar de ser privado, llegara a la Quebrada de Humahuaca, Puna jujeña y valles saltojujeños.

Concreción Solamente quiero esbozar una serie de consideraciones generales sobre los canales indígenas de televisión abierta, su importancia, y el funcionamiento que la comunidad espera de ellos, tomando como base el Indiocanal 13 de Humahuaca que, como fundador, conozco con mayor propiedad. Además, con algunas indicaciones prácticas, surgidas de la propia experiencia, busco desmitificar este medio de comunicación tan poderoso. Existe la creencia, fomentada por las grandes cadenas, que la televisión es un medio complejo, con montañas de equipo caro, gran cantidad de personal y una cuantiosa inversión. La realidad es que se puede montar una estación de TV abierta, no precisamente precaria, y salir al aire con una señal satisfactoria, combinando con ingenio equipos no muy caros, accesorios “standard” y supliendo en la producción con creatividad la escasez de recursos humanos y materiales: desde hacer edición en cámara hasta transmitir programaciones unipersonales, donde una misma persona haga de conductor y operador. En el mundo entero existen comunidades indígenas de todo tipo, en la más amplia acepción del término; considerando su lugar de vivienda, su patrimonio cultural, su forma de vida y su etnia. Este mundo cambiante, sometido a la globalización, a la macroeconomía y al neoliberalismo, requiere una vez más la adaptación del aborigen. El manejo de los medios es importante en este desafío. Hoy por hoy, los indígenas no dirigen películas, ni programas de TV y menos aún multimedios. Ojalá cada comunidad pudiera tener su propio diario, su radio, su estación de televisión y su conexión a Internet. Pero esta tarea está por realizarse y las principales limitaciones proceden de los propios indígenas, porque cuando se les propone la creación de un canal de televisión, es como si se les propusiera que se dediquen a la investigación espacial…

Situación actual La población aborigen a la que pertenecemos (al decir aborigen se toma como sinónimos a originarios, indígenas, indios, culturas autóctonas, nativos, etc.), dispersa en los llanos, bosques, montañas o centros urbanos, dedicada a distintas actividades laborales, está unida por lazos comunes y sometida, al igual que los no indios, a un continuo bombardeo de los medios gráficos, radiales y televisivos. Si bien actualmente el pueblo indio tiene un gran problema, el de la tierra, del cual todos son conscientes y es el más difundido, no hay que olvidar el otro problema, menos conocido y que pasa insidiosamente inadvertido: el indio que se avergüenza de serlo. Los psicólogos tienen un concepto claro de esto: la despersonalización. Sus consecuencias son múltiples, entre ellas la pérdida de amor a la tierra, la emigración, el abandono de la forma de vida, la aculturación, culminando con la negación de su identidad y la mimetización con los no indígenas.

Definición Defino un canal aborigen de TV como aquel fundado, dirigido y sostenido por indígenas, con un alcance determinado por el medio geográfico y la potencia de sus equipos, y un contenido programático intercultural y bilingüe basado en una declaración de principios (Apéndice).
Programación Es necesario llegar a la comunidad: indígena y no indígena, apoyado en tres pilares esenciales: salud, educación y cultura, pero también son importantes la información y el entretenimiento. Una posible grilla semanal puede incluir programas de opinión, culturales, de lengua local, educación, sanitarios, esparcimiento, de interés general, agricultura, ecología. El noticiero debe ser diario, con noticias locales e inquietudes de la comunidad. Para completar la programación de cada día, hay señales gratuitas, como las de algunos operadores, que son gobiernos e instituciones que no las codifican porque tienen intereses institucionales en que sus señales se tomen libremente.

Personal Si bien nos han hecho creer que es necesario un ejército de periodistas, movileros, relatores, productores, técnicos, camarógrafos, editores, asistentes de dirección, directores, asistentes de producción, utileros, iluminadores, operadores de video, sonidistas, maquilladores, operadores de gráfica, jefes y operadores de control central, electricistas, diseñadores, directores de arte, choferes, cadetes, conductores y meritorios, para que un programa salga al aire, la verdad –y lo hacemos a diario- es que un canal puede moverse perfectamente con dos personas, una que habla frente a cámaras y otra que maneja los controles, pero lo recomendable es contar con un reportero, un camarógrafo, un editor, un locutor y un operador. El productor es el que pone las ideas y el desarrollo del mensaje. En cuanto a la capacitación, como no existen institutos de enseñanza específica de televisión en estas provincias, la práctica diaria es la que suple esa carencia. Debo hacer notar que este canal ofreció desinteresadamente hacer convenios a la Universidad Católica de Salta y a las universidades nacionales de Salta y Jujuy para práctica de sus alumnos de las carreras de Comunicación, e inclusive se les ofreció a todas ellas montarles y dirigirles canales universitarios de televisión, sin que hubiera

Equipamiento Cuando debía conseguir, como fuere, los equipos para Indiocanal, la primera televisora aborigen del mundo, no tenía ni idea de lo que debía buscar, ni siquiera a quien pedir una indicación. Para que eso no le vuelva a ocurrir a nadie, proporciono una lista de lo indispensable para equipar medianamente un canal de TV abierta. Por supuesto que a partir de esto hay toda una serie de posibilidades que dependen sólo de lo económico. Se puede optar por combinar lo analógico con lo digital, para que el costo se reduzca. Hay tres secciones principales, cada una con sus aparatos. El estudio debe contar con una cámara para exteriores, una cámara con kit de estudio, micrófonos, iluminación, monitores, teléfono, híbrido e intercomunicadores. La isla de edición incluye consola de audio, mixer, conversor de norma, editora, tituladora, productora de audio, videocassetera y monitores. Es conveniente, pero no indispensable –todavía- una computadora con placa de video, lectora de DVD y conexión a Internet, para hacer edición no lineal. La transmisión consta de un transmisor y una antena. También se necesitará una antena parabólica para recepción satelital y un decodificador para captar las señales gratuitas. Reitero que la cantidad, características (digitales o analógicas) y potencia de los equipos dependen de la distancia que se quiera cubrir, la calidad que se desee lograr y los recursos con que se cuenten. La industria argentina fabrica prácticamente todos los elementos del equipamiento.

Disposición del canal Hacen falta habitaciones donde estén situados por separado: el estudio, los controles e isla de edición, el archivo y la sala de transmisión. Es necesario un depósito, que pueda también hacer de taller para el mantenimiento de los equipos y el examen periódico de los mismos. La antena irradiante debe estar lo más cerca posible del transmisor a fin de tener mayor ganancia.

Sostenimiento Un canal de televisión tiene una serie de gastos fijos, el principal de los cuales es el consumo diario de cassetes de video o discos de DVD, tanto para los noticiosos como para grabar los programas. Luego siguen el gasto de electricidad, el mantenimiento de equipos y otros insumos. Para conseguir recursos, los auspiciantes (no anunciantes) son necesarios; otra fuente puede ser la producción y venta de videos musicales o documentales.

Salida al aire Todo ya está listo. Los equipos a punto, en su lugar los conductores y operadores. Se han planeado cuidadosamente los programas, de acuerdo a los lineamientos básicos, salen señales de prueba, se colocan los decorados y la iluminación es verificada. Se lanza el primer programa de la jornada al aire y ahí comienza una dura batalla diaria, no sólo por el esfuerzo, tiempo y dinero que se dedican a este emprendimiento, sino por el último –y no menos importante- punto.
Situación legal Quizás esta sea la parte más conflictiva del proyecto, tal como están dadas las cosas, con la competencia de la televisión comercial que mira con malos ojos y trata de eliminar de cualquier forma, hasta el más minúsculo intento de pisar su terreno. Por otro lado, colocan barreras las leyes de radiodifusión de los diferentes países, pensadas por y para grandes empresas, por lo general monopólicas y en función de las megaciudades, donde el éter está saturado de toda clase de ondas. Debido a esto, las disposiciones legales son sumamente cerradas y restrictivas. Por supuesto, ni tienen en cuenta la radiodifusión indígena, ignoran el derecho de los pueblos originarios a preservar su cultura y llegan al extremo de permitir sólo emisiones en idioma español, prohibiendo las lenguas aborígenes a la par de los idiomas extranjeros. De acuerdo a la actual ley de radiodifusión, que data del tiempo del proceso militar, únicamente tienen derecho a instalar canales de televisión por aire las universidades y la iglesia católica. La Presidencia de la Nación puede autorizar también el funcionamiento e inclusive la presidencia Duhalde dictó un decreto –de efímera duración- por el cual los gobiernos provinciales y las municipalidades podían acceder a licencias de televisión abierta. Todos los demás interesados debemos esperar el llamado a licitación, el cual depende a su vez de una posible reforma de la ley, por lo cual puede tardar años o décadas, durante los cuales se evaporan recursos y ganas. Ante este panorama, la única alternativa es salir al aire como sea y luchar por tener un acceso legal a una frecuencia. Este vacío legal que favorece solamente a los grandes grupos empresariales, ha originado que actualmente el espectro radioeléctrico argentino esté surcado de señales televisivas abiertas emitidas por iglesias protestantes, sectas, grupos políticos, asociaciones civiles, gremios, etc. al punto que el COMFER se ha visto obligado a crear dentro de su estructura la llamada “área clandestina” y constituye hasta ahora el principal obstáculo para el legal funcionamiento de Indiocanal y para el surgimiento de canales televisivos en otras comunidades aborígenes.


Sixto Vazquez Zuleta ("ToQo", Maestro rural, escritor, periodista, funcionario, profesor, asesor de instituciones culturales, restaurador de obras de arte, investigador, museologo, inventor.

http://www.toqo.com.ar/leer/14

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