25 AÑOS SON ALGO CENTRO DE LA COOP 3- 5- 2011 2da. parte VICENTE ZITO LEMA

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VICENTE ZITO LEMA PRESENTA CRONICAS DE TRAPO de ALFREDO GRANDE

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ECONOMÍA PATOLÓGICA por Mailer Mattié, comentarios Dra Graciela Scorzo





Hay muchos modos de saqueo que ha sufrido nuestro continente y los demás continentes aún "VIVOS".
No fue suficiente con la colonización, la muerte, el genocidio cultural, siempre el imperio encuentra nuevas formas.
En este brillante artículo de la escritora y economista venezolana Mailer Mattié relata como el saqueo de los conocimientos de la Medicina Ancestral tradicional indígena está siendo llevado a cabo,por la industria farmacética, con ahorro millonario para sus arcas, utilizando, mejor dicho saqueando las hierbas medicinales milenariamente utilizadas por nuestros pueblos originarios y de reconocida eficacia terapeútica.
Este saqueo de su saber ancestral y de sus hierbas medicinales viene siendo reclamado por nuestros hermanos, si bien en la Declaración de Derechos Humanos para los Pueblos Originarios esto está contemplado, es aún una deuda de los estados el reconocimiento de este derecho como tantos otros, hace unos días he escuchado a un hermano charrúa decir:

"Para nosotros los pueblos indígenas queremos decir que no hay un elemento separado del todo.
Nosotros somos un pueblo de monte en la pcia de Entre Ríos y el monte era todo, el monte es la vivienda es el supermercado, nuestra escuela, nuestro templo, la farmacia el monte es todo.
Nosotros tenemos un sistema de salud que es milenario, hace 14 000 años que estamos en nuestro territorio

Este accidente no menor de 518 años que todavía lo padecemos, este sistema arrasa con nuestro monte,hace la situación catastrófica.


A nosotros poco nos importan los derechos reconocidos, hay estados en América latina que tienen así de derechos reconocidos, no nos falta ningún derecho por reconocer pero ninguno se aplica.


Nosotros nos preguntamos ¿que hacemos con el estado?,

En el tema salud si medimos los índices son deplorables si no hay una voluntad política de descolonización, y no salimos de este estado de bienestar que se implantó en 1945 en la Argentina con este genocidio
La políticas homegenizantes no tuvieron en cuenta nuestros sistemas de salud, nuestras las identidades nosotros podemos discutir políticas de salud, decidir con esta planta hacemos lo que los ancianos nos enseñaron para prevenir el embarazo en ese sentido para nosotros no hay salud, no puede haber salud sin territorio o sin religión tiene que ser a la inversa y no decir como dicen los funcionarios pero no se pude empezar por el todo pero para nosotros el todo es el territorio
Se siguen expulsando comunidades de su territorio, hay un plan de emergencia para eso está la ley 26160 deben escuchar a los ancianos a las mujeres, que saben mucho de salud
".

En esta era de la medicalización de la vida, del predominio de la medicina hegemónica, deshumanizada, negadora de la prevención y promoción de la salud, con médicos formados por una Universidad vaciada de contenidos, sin enseñanza de nuestra patología prevalente endémica,la cual pertenece a la patología infecciosa que sigue estando entre la 1ra. causa de muerte en la Argentina y pertenece al grupo de muertes evitables donde no se habla de Lo realizado pr el Dr. Ramón Carrillo, el Dr.Floreal Ferrara.
Predomina una medicina sorda y ciega dispuesta a no ver al paciente como un ser integrado por un cuerpo ,espíritu e interactuando en un medio social en conjunción con la naturaleza, esta medicina es curadora con medicamentos nuevos y caros, de dudoso beneficio para los pacientes ,hecho advertido por los investigadores independientes Gianni Tognoni y Joan Laporte.
Nuevamente los pueblos originarios tienen razón, nadie mejor que ellos para saber que el "buen vivir" incluye mucho más que la curación de un síntoma y el empastillamiento.
No me sorprende que esta amiga venezolana, siempre atenta con estos temas escriba este brillante artículo para la reflexión y para la acción.

Dra.Graciela Scorzo


ECONOMÍA PATOLÓGICA

Miércoles 21 de julio de 2010 por CEPRID

Mailer Mattié


El cuidado de la salud de la mayoría de las poblaciones en los países del sur se sustenta primordialmente en la antigua alianza entre cultura y naturaleza; en particular, se apoya en los estrechos vínculos establecidos entre la propiedad colectiva del conocimiento y la protección de la biodiversidad.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en efecto, la atención primaria sanitaria del 80 por ciento de la población mundial depende de los sistemas de medicina tradicional y, en consecuencia, de la utilización de principios activos de plantas, animales y minerales libremente disponibles.

En el continente africano, por ejemplo, se estima que hay sólo un especialista en medicina occidental por cada 60 mil habitantes, mientras se cuenta con un médico tradicional por cada 600 personas.

En la actualidad se conoce el uso medicinal de unas 20 mil plantas, de las cuales aproximadamente el 50 por ciento está en peligro de extinción. Voceros de comunidades indígenas y campesinas afirman, no obstante, que el conocimiento tradicional relacionado con la medicina está desapareciendo aún más rápidamente que la biodiversidad.

Entre los principales factores que contribuyen a dicha situación se encuentra, sin duda, el aumento constante de las actividades de biopiratería y bioprospección; prácticas que permiten a las grandes corporaciones apropiarse de las bases del sistema médico tradicional y adscribirlas al rentable negocio mundial de la medicina. Empresas como Sanofi-Aventis, Bayer y Pfizer, entre otras, controlan, en efecto, el mercado mundial de productos farmacéuticos, fortaleciendo la cada vez más poderosa alianza entre ciencia, tecnología y economía, cuyas consecuencias se reflejan notablemente en el deterioro de la calidad de vida de millones de personas en el planeta. Una colaboración que se apoya, además, en el régimen de propiedad intelectual de la Organización Mundial del Comercio (OMC),1 basado en un sistema de patentes que contradice explícitamente las disposiciones del Convenio Sobre la Diversidad Biológica de 1992 (CDB), en relación no sólo a la participación equitativa de los países que poseen recursos genéticos en los beneficios que se obtienen de su explotación, sino también acerca de los derechos que otorga a los generadores del saber comunitario, establecidos en el Artículo 8 (j).2


La apropiación privada, pues, transforma artificialmente el conocimiento tradicional y la biodiversidad en mercancías ficticias; es decir, en fuentes de grandes ganancias económicas, sin que ambos hayan sido nunca antes concebidos para tal fin. Parte del beneficio económico que las corporaciones obtienen al utilizar el conocimiento tradicional proviene, en principio, de la reducción de sus costos de investigación. El desarrollo de un estudio convencional, en efecto, requiere el meticuloso análisis en el laboratorio de miles de muestras escogidas al azar, hasta hallar una con opciones de éxito comercial; argumento, de hecho, utilizado con frecuencia para justificar la vigencia del régimen de patentes. No obstante, cuando se dispone de la información obtenida directamente de las comunidades, una de cada dos muestras puede resultar exitosa, dado que previamente los técnicos en bioprospección han comprobado su eficacia por el uso que hace la población residente en la zona donde han sido recolectadas3. Este procedimiento puede generar un ahorro del 400 por ciento en los costos que normalmente se requieren para identificar las propiedades de los componentes activos de un organismo determinado; un oscuro atajo, sin embargo, que las empresas adscriben falazmente a sus “métodos científicos de investigación”. El valor económico de los productos derivados de la riqueza biológica a nivel mundial ha sido calculado en 800 mil millones de dólares al año y se estima que el 10 por ciento, aproximadamente, corresponde a la contribución del conocimiento colectivo.

Los fármacos derivados, sin embargo, tienen como objetivo preferente el mercado en los países ricos del norte. Durante los últimos treinta años, ciertamente, las empresas farmacéuticas han comercializado unos mil doscientos nuevos medicamentos; entre ellos, apenas catorce están relacionados con enfermedades tropicales, a pesar de que afectan al 70 por ciento de la población mundial. La mayoría de las actividades de bioprospección, además, se llevan a cabo en medio de un conveniente vacío legal -local e internacional-, y se acude a la compensación sólo para intentar frenar la resistencia de las comunidades. Así, mientras éstas son inducidas a participar en el saqueo de su patrimonio natural y cultural, la consecuencia inmediata es la privación de sus derechos y la pérdida de los bienes fundamentales que sostienen la vida en condiciones de salud y de bienestar. La privatización de la biodiversidad y del conocimiento reproduce, sin duda, las mismas pautas de intromisión y violencia contra los pueblos que han caracterizado a la economía desde la Revolución Industrial.

Notas:

1 Xavier Caño Tamayo. Las cláusulas de la OMC sobre propiedad intelectual son un obstáculo para la generación de conocimiento. Diciembre de 2002. En: http://www.laondadigital.com/LaOnda/LaOnda/101-200/116/A5.htm

2 Convenio Sobre Diversidad Biológica. En: http://www.cbd.int/doc/legal/cbd-es.pdf

3 Grupo de trabajo de expertos indígenas sobre conocimientos tradicionales de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Elementos para la protección sui generis de los conocimientos tradicionales colectivos e integrales desde la perspectiva indígena. Octubre de 2004. En: intranet.comunidadandina.org/Documentos/.../SGdi724.do


Mailer Mattié es economista y escritora. Nació en Mérida, Venezuela, y reside en Madrid. Ha realizado estudios de posgrado en Ciencias Políticas (Universidad de los Andes, Venezuela), Cooperación al desarrollo sostenible (Universidad Pontificia Comillas de Madrid) y en el programa de doctorado de Antropología Social (Universidad Autónoma de Madrid).
Como economista, se dedica al estudio de diversos temas contemporáneos desde la perspectiva de la antropología económica.

Es autora de
Los bienes de la aldea,
La economía no deja ver el bosque

y de varios trabajos de análisis y difusión de la obra de Salvador de la Plaza (1896-1970) sobre el petróleo en Venezuela.
Sus artículos y ensayos sobre aspectos políticos y culturales en relación con las mujeres y con los pueblos originarios en los países andinos se publican en diversos medios de España, Italia y América Latina. Colabora con el Osservatorio Informativo sulle Americhe de Milán (selvas.org) y con el Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales de Madrid.

Para visitar su página http://redinfoamerica.ning.com/profile/MailerMattie

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